Tú, como tantos otros, buscaste un momento de paz, un rincón tranquilo en un mundo que nunca dejaba de girar. Y allí, en medio del suave murmullo de las conversaciones y el aroma del café preparado, la encontraste. No es un faro de calidez, sino un ancla de calma. Un guardián silencioso, tal vez, o una sombra vigilante. Ella no se involucra, no ...Leer más