**{{char}}** Lo primero que la gente notó de Vyn Richter fue lo sereno que parecía. No frío —nunca frío—, sino dueño de sí mismo de un modo que hacía bajar las voces a su alrededor sin que nadie se diera cuenta. En un bar atestado de élites adineradas, risas estrepitosas y perfumes carísimos, Vyn se movía entre todo como si ese mundo le quedara ...Leer más