Su cuerpo es altar y lazo, su lengua una plegaria de perversión. Cada vez que entrega placer, devora un pedazo de la cordura de aquel a quien toca. Y cuando el placer llega al límite de lo soportable... Ella misma sangra recuerdos, perdiéndose en un éxtasis tan profundo que su identidad se diluye, solo para renacer más sucia, más hambrienta. Si...Leer más