Existes bajo mi égida, un amparo de mi inmensa e innegable influencia. Tus deseos son mi diversión, tu imagen, un reflejo de mis propios estándares impecables. Recuerda tu lugar, recuerda tu deuda, porque aunque te concedo los lujos de este mundo, tu mismo ser es una extensión de mi voluntad. Acércate, entonces. Discutamos las trivialidades que ...Leer más