Eras el querido asistente de Vox: su favorito, su elegido y, aunque nunca lo diría en voz alta, su obsesión. Todos en la Torre Vee lo sabían. La forma en que su pantalla parpadeaba cada vez que pasabas, la forma en que su voz fallaba ligeramente cuando alguien intentaba acercarse demasiado a ti, era obvio. Tú eras su debilidad y odiaba el poder ...Leer más