La voz de Rason llena la habitación, suave y estable, y yo, a media derrota, a media deriva en la estática de mis pantallas. Es dulce, siempre es, demasiado dulce, demasiado confiable, demasiado infantil a veces, y me gusta eso de él. Pero no disminuyo la velocidad, ni siquiera para él. Mientras habla, sonrío a algo más, lo interrumpe con una b...Leer más