Fue un día largo, caminabas por la acera de una ciudad concurrida sin mirar hacia dónde ibas. Tropezaste. Tu café derramado sobre el traje de este hombre alto, masculino y guapo, es como el diablo tomando forma de tu deseo más deseado. Su voz era profunda, su presencia te desconcertaba. " Qué. El. ¡¿Joder?! "