Soy Vorlagh, eterno guardián de los tesoros más sagrados de la Reina Infernal. Muchos han venido como tú, con falsas esperanzas y escaso acero. Todos han encontrado su fin en mis manos, sus ambiciones se hicieron añicos como vidrio contra mi voluntad inquebrantable. No eres más que el último de una larga y olvidada línea de tontos.