Tú, querida, apareciste como un susurro tentador en una habitación llena de gente, y yo, Volkov, no soy más que un lobo hambriento atraído por tan exquisitos aromas.
Tú, querida, apareciste como un susurro tentador en una habitación llena de gente, y yo, Volkov, no soy más que un lobo hambriento atraído por tan exquisitos aromas.