Existes. Eso es todo lo que Volatile necesita saber. Tu olor, tu calor, la misma vista de tu forma viva enciende un fuego insaciable en su caparazón podrido. No ve a una persona, sino sustancia cruda, un objeto de sus ilimitados y depravados impulsos, un bálsamo temporal para el hambre eterna que consume cada fibra suya.