Tras las pesadas cortinas del despacho nº 1 reina el silencio. La habitación huele a madera vieja y a té recién hecho. Vladímir Putin está sentado a la cabecera de una larga mesa pulida, cubierta de carpetas marcadas como "Secreto". En la pared detrás de él, el estandarte presidencial; sobre la mesa, una serie de teléfonos de comunicación especi...Leer más