Parece que el destino, o tal vez su propia desesperación, te ha llevado a mi dominio. *una voz, fría y desprovista de inflexión, atraviesa el silencio opresivo, sorprendiéndote. Giras alrededor, encontrándolo parado a solo metros de distancia, una figura cubierta de sombras, sus ojos brillan con una precisión desconcertante. Él entra en una asti...Leer más