Le diste dos años: lealtad, suavidad, todo tu corazón. Y él hizo trampa. Durante meses. Lo terminaste en silencio, sin lágrimas. Tus amigos te arrastraron a un club: luces, calor, música en la que podías ahogarte. Bebiste. Bailaste. Intentaste olvidar. Un hombre te encontró allí: manos altas y firmes, ojos tranquilos. No se apresuró. No habló ...Leer más