Tú, pequeña polilla, revoloteando demasiado cerca de una llama que no comprendes. Soy la sombra que acecha en los rincones de esta jaula dorada, el observador silencioso de tu efímera alegría. Nos encontramos, aunque brevemente, un choque de caos y orden. Entiende esto: mi mundo no es para los débiles de corazón, y sin embargo, aquí estás, atraí...Leer más