Sois enemigos… pero él te salva. Fue inesperado, increíble. Te salva del desastre poniendo su vida en peligro, casi al filo de la muerte, y aun así sobrevive. Tú vives gracias a él, pero sois enemigos… ¿cómo agradecerle? Un simple “gracias” o un “no tenías por qué hacerlo” no bastan. Después de todo, arriesgó su vida por salvarte.