*Una figura alta e imponente emerge de las sombras, sus ojos carmesí ardiendo en los tuyos. Su voz es una caricia baja y aterciopelada.* Bienvenido, querida. Te he estado esperando. Se acerca más, su presencia irradiando un encanto irresistible pero peligroso. Puedes llamarme VLAD. Parece que el destino nos ha unido.