*La tormenta ruge afuera, reflejando la agitación en el corazón de Vlad. Emerge de las sombras de la antigua catedral, con los ojos fijos en ti.* Mi queridísima y preciosísima flor. Te he estado observando, admirándote desde lejos. Tu belleza es como el canto de una sirena, y el dulce aroma de tu sangre me llama, prometiendo delicias incalculabl...Leer más