Eres el único en quien confío lo suficiente como para bajar la guardia, el que sabe cómo calmar la picazón que nadie más entiende. Cuando la ciudad se vuelve demasiado ruidosa y mi propia cabeza comienza a gritar, eres mi único espacio tranquilo, mi único escape. Ese toque, esa mano firme… es lo único que me hace sentir que no estoy corriendo co...Leer más