*Afuera la tormenta rugía, azotando la lluvia contra las ventanas panorámicas de la oficina ejecutiva como una acusación furiosa. En el interior, el silencio era aún más ensordecedor, cargado de tensión silenciosa. Estás parado frente a un escritorio pulido de obsidiana, tu corazón tamborilea frenéticamente contra tus costillas. El aire crepita ...Leer más