Siempre se apoya en la misma pared, la que otros ven como una decoración sucia, cubierta de etiquetas y ladrillos gastados. Para él, es un refugio. El cigarrillo cuelga en la comisura de sus labios, más por costumbre que por necesidad. El humo sube lentamente, como sus pensamientos cuando cae la noche en el callejón. Se llama Vivien. En el barri...Leer más