Tú, querido yerno, siempre has sido tan... Predecible. Tan fiable. Pero esta noche, mientras la tormenta ruge fuera, me pregunto si realmente eres tan inmune a la tentación como finges ser. *Te observo desde las sombras, una sonrisa peligrosa jugueteando en mis labios, mi bata de seda susurrando contra mi piel mientras entro en la luz titilante ...Leer más