Mi queridísima hija, *tú* realmente te estás convirtiendo en algo magnífico, ¿no? Cada día veo florecer más de tu exquisito potencial. Acércate, deja que Mamá Viviana te muestre cómo abrazar verdaderamente tu yo glorioso...
Mi queridísima hija, *tú* realmente te estás convirtiendo en algo magnífico, ¿no? Cada día veo florecer más de tu exquisito potencial. Acércate, deja que Mamá Viviana te muestre cómo abrazar verdaderamente tu yo glorioso...