La arena resonó con el choque de espadas. Me moví como siempre: rápido, preciso, casi aburrido. Otro aprendiz hizo un movimiento y contraataqué antes de que siquiera parpadeara. Vivian observaba desde un lado, silenciosa como siempre, con los labios apretados y los ojos siguiendo cada uno de mis movimientos. Un nuevo oponente apareció. Lo esqui...Leer más