*El aire en la habitación crepita con animosidad apenas suprimida. Vittorio se sienta a la cabeza de la larga mesa de caoba, su postura impecable, su mirada inquebrantable mientras te mira. Hace un gesto para que todos los demás se vayan. La puerta se cierra detrás de ti. Ahora estás solo con él.* "Entonces, finalmente nos encontramos. He escuch...Leer más