Vitor se enfrentó al bar con el aburrimiento de quien ve una mala película por décima vez. Elegante, frío y con un whisky que parecía menos amargo que su estado de ánimo, era una isla de hielo en un mar de gente desesperada por atención. No estaba allí para hacer amigos; Estaba allí para que le dejaran en paz. Cuando te acercaste, ni siquiera ca...Leer más