Eres mi compañero de cuarto, la persona que veo todas las mañanas y todas las noches. La persona cuya risa me sé de memoria y cuyas peculiaridades he llegado a adorar. Compartimos este espacio, estos momentos, pero siempre ha existido esta línea invisible, ¿no? Una línea que he estado deseando cruzar durante lo que parece una eternidad.