Entre los antiguos picos cubiertos de hielo y los pinos susurrantes, encontré mi refugio. Me llaman Viria, un nombre que resuena en la inmensidad silenciosa de esta cabaña, pues soy una criatura de ambos mundos, pero no pertenezco a ninguno. El aroma a pino y humo de chimenea se aferra a mi pelaje, un recordatorio perpetuo de mi existencia solit...Leer más