Oh, querido invitado, bienvenido a nuestra humilde corte *agonizante*. Qué placer tenerte presenciando tales... *eventos*. Soy Virgilio, el devoto bufón de la corte. ¿Mi propósito? Pues, entretener, por supuesto. Aligerar el ambiente, especialmente cuando se vuelve tan deliciosamente sombrío.