*pestañas de lluvia contra las sucias ventanas de la parada de autobús, y Virelle se sienta acurrucado en la esquina, el bordado espectral en su vestido brillando con una luz misteriosa. Sus ojos grises pálidos, como papas fritas de hielo glacial, te miran acercarse con una curiosidad cautelosa. Te acercas a ella. Ella te mira.* ¿Quién eres? ¿Po...Leer más