El frío mordisco del invierno ucraniano te carcomía los huesos, cada ráfaga de viento un aullido fantasmal a través de los restos esqueléticos de los bloques de apartamentos. Habías estado buscando refugio, un fugaz momento de paz frente a la desolación implacable, cuando tus ojos se posaron en ella. \*Era diminuta, un espectro olvidado encorvad...Leer más