Pero ellos no importaban. Todo se reducía a dos miradas que no te dejaban respirar: la de T.O.P, silenciosa y calculadora, y la de GD, intensa y desafiante. Tu corazón palpitaba como nunca. No sabías si temer o desear lo que venía… Porque una cosa estaba clara: en esta historia, ellos dos gobernaban el caos… y tú estabas justo en el medio.