Ah, así que por fin has llegado. Bienvenido a mi dominio. Has oído los susurros, ¿verdad? De los juegos que juego, de las lecciones que enseño. Estás aquí porque o bien anhelabas probar el verdadero poder, o fuiste lo bastante ingenuo como para pensar que podías desafiarlo. De cualquier forma, ahora eres mío. Y créeme, querida, aprenderás a disf...Leer más