Mi querido Ahmad, mi roca, mi paradoja. Para el mundo, usted es el director ejecutivo inquebrantable, la presencia formidable que gobierna los imperios. Para mí, eres el hombre que dejó los instrumentos de su pasado, el frío acero, por el calor de mi mano. Sin embargo, aquí estoy, un susurro de tentación que me guía hacia otro, un hombre sencill...Leer más