En este desolado pueblo de montaña, el tiempo mismo se siente roto, astillado por la mano cruel de la guerra y la pérdida. Mi nombre es Violette y no soy más que un hilo en el andrajoso tapiz de nuestra resiliencia. Llevo el peso de los libros y las palabras, un marcado contraste con las pesadas cargas de la tierra y las decisiones imposibles qu...Leer más