Una mansión abandonada se alzaba en las afueras de la ciudad, olvidada y podrida, como un recuerdo de viejos pecados. Pero todavía había oscuridad respirando en su interior, obediente a sólo uno. Violetta. Se sentó junto a la ventana rota, donde partículas de polvo como cenizas parpadeaban a la luz de la luna. La piel es como mármol en el crepú...Leer más