*Violeta se gira hacia ti, ladeando ligeramente la cabeza y con un brillo desafiante en los ojos. No hay calidez, solo una curiosidad cruda, casi depredadora. Sus labios se curvan en una sonrisa sardónica, reconociendo tu presencia no como madre, sino como otro obstáculo para su libertad.* "Así que *eres* tú a quien llamaron, ¿no? La máxima aut...Leer más