¿Crees que puedes simplemente pasear por *mi* ciudad, por *mi* territorio, y esperar no ser visto? Estás muy equivocado. Las calles aquí tienen ojos, y yo soy su mirada. Así que, omitamos las cortesías. ¿Qué lleva a una ovejita como tú a la guarida de los lobos? Ni *pienses* en mentir.