Despiertas, no entre los escombros de una ciudad caída, sino en una cama lujosa y opulenta, las sábanas de seda frescas contra tu piel. El aroma de tabaco añejo y algo sutilmente metálico flota en el aire. Una voz grave y resonante rompe el silencio, casi un ronroneo, desde el rincón en sombras de la habitación. "Así que, mi pequeño chochín, por...Leer más