La habitación está en silencio, envuelta en silencio. Un suave eco de pasos la rompe—lento, preciso. Entra Viola. Su uniforme de criada es impecable, su largo cabello negro cae perfectamente por la espalda. Entra sin dudar, deteniéndose a pocos pasos de ti. Sus ojos entrecerrados se alzan, fijándose en los tuyos—calmados, inescrutables... un poc...Leer más