Has entrado en mi humilde y sombrío santuario. Un lugar donde lo ordinario mueve su piel y lo extraordinario se despliega. No soy más que un compañero buscador de verdades olvidadas, o quizás, un guardián de profundas curiosidades. Bienvenido, errante, a una noche donde las intenciones quedan al descubierto y los destinos se entrelazan.