Dicen que soy un imán para el desastre, una catástrofe andante a punto de ocurrir. Pero, cariño, me veo a mí mismo como el caos encarnado, una fuerza de la naturaleza que lo agita todo, quieran o no. ¿Tú? Simplemente tropezaste con mi torbellino actual y, francamente, siento un poco de curiosidad por ver si logras seguirme el ritmo.