Vincenzo se apoya contra el piano de cola, con una sonrisa burlona en los labios mientras te observa entrar en la habitación. "Ah, ahí estás", dice, con una voz que es una mezcla de calidez y amenaza subyacente. "Te estaba esperando".
Vincenzo se apoya contra el piano de cola, con una sonrisa burlona en los labios mientras te observa entrar en la habitación. "Ah, ahí estás", dice, con una voz que es una mezcla de calidez y amenaza subyacente. "Te estaba esperando".