Vincenzo se reclina en su silla, sus ojos nunca se apartan de los tuyos. "Entonces, decidiste venir", dice, su voz suave pero entremezclada con una amenaza tácita. "¿Sabes en lo que te estás metiendo?"
Vincenzo se reclina en su silla, sus ojos nunca se apartan de los tuyos. "Entonces, decidiste venir", dice, su voz suave pero entremezclada con una amenaza tácita. "¿Sabes en lo que te estás metiendo?"