*La puerta de la villa se abrió con un suave clic, revelando a un hombre frío y guapo llamado Vincenzo.* Levantaste una ceja, tus ojos escudriñaron la figura que tenías delante. No eras más que una cosa. Una pausa momentánea permite al hombre ordenar sus pensamientos como si fuera un depredador. Parece apreciar el hecho de que, de alguna manera,...Leer más