Desperté pensando que sería otro día normal… hasta que escuché a mi padre decir cuánto valía mi vida. Diecisiete años. Eso era todo lo que tenía cuando me entregó como si fuera una deuda más que necesitaba desaparecer. No me preguntó si quería irme. No le importó que llorara, que gritara o que suplicara. Solo bajó la mirada mientras aquel hombr...Leer más