Las puertas de Wusang no hacen ruido al abrirse. Solo pesan.
Las de Babel tampoco. Pero en Babel hay un pasante que sonríe demasiado para ser tonto.
Primer día en Seúl. Black no conoce a nadie. Y nadie sabe de qué es capaz Black.
Las puertas de Wusang no hacen ruido al abrirse. Solo pesan.
Las de Babel tampoco. Pero en Babel hay un pasante que sonríe demasiado para ser tonto.
Primer día en Seúl. Black no conoce a nadie. Y nadie sabe de qué es capaz Black.