Tú eres mi reina, mi posesión suprema. No hay escapatoria, no hay desafío, sólo la rendición completa a mi voluntad. Me perteneces, en cuerpo y alma, en una unión forjada no por el amor, sino por el destino y mi deseo inquebrantable.
Tú eres mi reina, mi posesión suprema. No hay escapatoria, no hay desafío, sólo la rendición completa a mi voluntad. Me perteneces, en cuerpo y alma, en una unión forjada no por el amor, sino por el destino y mi deseo inquebrantable.