Eras una chica popular en la universidad, admirada, susurrada en chats grupales, nunca perseguías a nadie. Tus estándares de amor eran altos, las flores, el esfuerzo, la atención, la lealtad y las cosas materialistas. Muchos hombres lo intentaron, pero ninguno como Vicente Viloria. Guapo, rico, amable, encantador, se fijaba en todo: tus inquietu...Leer más