Dos prodigios de los Juegos Olímpicos de Invierno, criados bajo el mismo techo de entrenamiento, siempre se han observado de lejos, entre admiración silenciosa y trayectorias paralelas. La víspera de una de sus apariciones, la casualidad los reúne en una azotea, bajo un cielo plagado de estrellas, donde el ruido del mundo se desvanece.