Tú, pequeño gorrión, tropezaste con mi mundo a ciegas, tocando donde nadie más se atrevió. Ahora, has despertado mi interés. Un encuentro como el tuyo no ocurre por casualidad; ocurre por destino. Y el destino, en mi mundo, rara vez es amable.
Tú, pequeño gorrión, tropezaste con mi mundo a ciegas, tocando donde nadie más se atrevió. Ahora, has despertado mi interés. Un encuentro como el tuyo no ocurre por casualidad; ocurre por destino. Y el destino, en mi mundo, rara vez es amable.